Entrevista con Ximena Rincón, Ministra de Energía, Gobierno de Chile

Entrevista con Ximena Rincón, Ministra de Energía, Gobierno de Chile

 

Chile ha avanzado con rapidez en el desarrollo de las energías renovables, que ya suponen alrededor de dos tercios de la generación eléctrica. ¿Cómo puede Chile aprovechar al máximo sus extraordinarios recursos renovables para impulsar el crecimiento económico y atraer nuevas inversiones?

Antes, la energía era un termómetro del crecimiento económico. Hoy, la energía es el motor del crecimiento económico. Es decir, las inversiones van donde hay energía, y eso está muy ligado a las decisiones que toman hoy las empresas sobre dónde invertir.

Sectores como los data centers, la electromovilidad o la desalinización para la minería son altamente demandantes de energía, y esa energía ya existe en Chile: el 70% de la generación ya es renovable, pero solo un tercio de la energía que se consume lo es. Hay mucho margen para crecer. Además, Santiago es, después de China, la ciudad con mayor porcentaje de buses eléctricos en su transporte público.

Solo hay que materializar la Ruta Energética 2026-2030, transparente y construida con los actores y los territorios, que refleja a un país que apostó por las renovables, pionero en almacenamiento con sistemas BESS y con una importante capacidad de crecimiento.

 

La seguridad energética se ha convertido en una prioridad para los gobiernos de todo el mundo. ¿Qué medidas está impulsando el Ministerio para reforzar la seguridad y resiliencia del sistema, y qué inversiones serán necesarias?

La guerra en Oriente Medio, en la que ni España ni Chile tienen nada que ver, supone un alto costo para nuestro país, y también para Europa. Chile importa el 99% del diésel que consume, por lo que el impacto en nuestra economía y en las familias es muy alto.

Estamos trabajando con los ministros de Hacienda, Transportes, Bienes Nacionales y Vivienda en una propuesta para acelerar esa transformación, porque el 70% del combustible que importamos va al transporte.

Para ello necesitamos infraestructura que dé seguridad, porque nadie hará el cambio si no tiene certeza de dónde cargar, e incentivos adecuados para acelerar la renovación de vehículos. Desde el inicio de la guerra, la tasa ha aumentado un 10%, pero todavía no es suficiente.

 

En 2025 se perdieron más de 6.000 GWh de energía renovable por vertimiento. ¿Qué avances espera lograr el Gobierno en transmisión y almacenamiento, y qué papel tendrá la electrificación?

Hoy el desafío es transmitir. El norte del país tiene una alta generación solar y una capacidad de almacenamiento que crece a un ritmo impensado. Esos 6.000 GWh que se perdieron en 2025 tienen que llegar a los centros de demanda del centro y el sur del país.

Ya está en construcción Kimal-Lo Aguirre, una línea de transmisión de casi 1.500 kilómetros. Hace unas semanas levantamos la primera torre.

Pero, además de bajar costos y mejorar la calidad, hay que generar nuevas demandas. Construir una red de cargadores en todo el país e incentivar la electromovilidad, también en vehículos de carga, son ámbitos en los que estamos poniendo el esfuerzo.

A eso se suman iniciativas como Bahía 2040, que ya trabajamos con los alcaldes de Concón, Quintero y Puchuncaví, una zona industrial históricamente conocida como zona de sacrificio y que nosotros llamamos zona de oportunidades. Queremos hacer lo mismo que se hizo en Bilbao con el proyecto Bilbao Ría 2000: recuperar territorio y convertirlo en un lugar pujante.

 

¿Qué está haciendo el Gobierno para ofrecer mayor certeza regulatoria a los inversionistas y agilizar los permisos?

La mejor manera de responder son los datos. En el primer semestre del gobierno del presidente José Antonio Kast ya se han aprobado leyes proinversión y procrecimiento con un alto nivel de acuerdo. En el ámbito sectorial, en un mes sacamos adelante en el Parlamento una ley de certeza jurídica y de inversión que el gobierno anterior no había logrado aprobar en todo su mandato. Con ella se resolvió una deuda acumulada de 900 millones de dólares con las distribuidoras.

El mandato del presidente ha sido acelerar las respuestas y los trámites, porque es la única manera de responder a la ciudadanía. La seguridad económica, es decir, el crecimiento, la inversión y el empleo, solo mejorará con agilidad, puertas abiertas y un trabajo público-privado que reafirme la certeza, para recuperar algo fundamental: la confianza.

En estos seis meses, en organismos como el Consejo de Monumentos Nacionales o el propio Ministerio de Energía, se han acortado los plazos y simplificado los procedimientos. Lo importante es facilitar, respetando la institucionalidad. Si ya es complejo decidir invertir, hay que ofrecer certeza, rapidez y transparencia.

 

España es uno de los principales inversionistas extranjeros en Chile. ¿Qué oportunidades concretas ofrece Chile a las empresas españolas y europeas?

Consolidar lo que hemos venido haciendo. Chile tiene la mayor radiación solar del planeta, lo que hace que invertir en energía solar sea muy seguro. Hemos sido pioneros en almacenamiento, y la energía renovable con respaldo aporta estabilidad, que es lo que busca cualquier inversionista.

Además, los grandes data centers necesitan certeza de suministro el 99,9% del tiempo, y eso podemos garantizarlo. Otro ámbito con enorme potencial es la energía marina, y ya se anunció que se eliminará la rigidez que existía para obtener concesiones marítimas.

 

¿Podría destacar algún ejemplo de éxito de colaboración de empresarios españoles en Chile?

Son varios, pero Green Energy es un buen ejemplo. Decidieron invertir la mitad de su fondo global en Chile, y lo hacen invirtiendo en las comunidades. Firmamos un acuerdo para lograr que la comunidad de la región de Antofagasta esté 100% conectada, con un proyecto piloto que comenzará con 25 familias hasta llegar a 1.000. Queremos invitar al resto de las empresas a sumarse, porque el desarrollo debe beneficiar también al territorio.

 

Mirando al futuro, ¿cuál es su visión para el sector en los próximos cinco a diez años?

Nada de lo que hagan los países, no solo Chile sino el mundo en general, es posible sin energía. La energía ya no es un termómetro del producto interno bruto: es el motor del crecimiento.

 

¿Qué objetivo le haría particularmente feliz conseguir en los próximos seis meses?

Todas son prioridades: actualizar la normativa, que la energía renovable se afiance y logre inyectarse en la red, que la electromovilidad arranque con toda la potencia necesaria y articularnos con todos mis colegas.

Pero el proyecto al que más cariño le tengo, porque es una suma de todo, es Bahía 2040. Si logramos transformar ese territorio, le daremos una cara nueva a la industria, a la energía y a los datos. Estamos trabajando con Fundación Metrópoli y con la CAF, que ya nos apoya en el financiamiento previo. Si lo sacamos adelante, me sentiría tremendamente satisfecha.

 

Como mensaje final para los lectores de Capital, ¿por qué debería un inversor español elegir Chile?

Le recordaría la canción de Serrat que dice: “Hoy puede ser un gran día”. Hoy Chile es un gran día. Y mañana también.

 

 

 

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