Entrevista con Louis de Grange, Ministro de Obras Públicas y Ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Gobierno de Chile

Entrevista con Louis de Grange, Ministro de Obras Públicas y Ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Gobierno de Chile

 

Con la economía chilena recuperando dinamismo, el desafío ahora es convertir esta recuperación en un crecimiento sostenido y en una mayor competitividad. ¿Cómo está influyendo este nuevo impulso económico en la estrategia del Gobierno para promover el crecimiento a largo plazo, y qué papel desempeñarán la infraestructura, el transporte y la conectividad en este proceso?

La infraestructura tiene efectos positivos muy transversales y amplios, no solo por los sectores que involucra, sino también por su impacto en el territorio y en las regiones del país. Es la condición habilitante para que el país crezca y para que las personas puedan desarrollarse y tener una mejor calidad de vida.

Por eso, la facilitación de las inversiones, la facilitación regulatoria, la simplificación de procesos, las reglas claras y la certeza jurídica son los pilares del gobierno del presidente José Antonio Kast, en los que todo el gabinete está alineado y coordinado. Como gobierno, estamos convencidos de que la infraestructura es la principal manera de reducir las brechas sociales y avanzar hacia una mejor sociedad.

 

Chile contempla un ambicioso programa de infraestructura, con alrededor de US$15.000 millones asignados al Ministerio de Obras Públicas, además de nuevos proyectos ferroviarios y de Metro. ¿Cuáles son los proyectos que considera estratégicos para transformar la infraestructura del país durante los próximos años, y qué impacto espera que tengan en la productividad, la competitividad y la calidad de vida de los chilenos?

En materia vial y de conectividad el sistema de concesiones, que impulsa la construcción, financiamiento y explotación de carreteras, es uno de los pilares que vamos a seguir potenciando.

El segundo pilar es el agua. Chile, sobre todo en el norte, tiene un déficit hídrico relevante, y es precisamente allí donde se desarrolla la mayor parte de los proyectos mineros. Por eso el agua tiene un efecto multiplicador: no es solo agua potable para las familias, sino también para la minería y la agricultura. Vamos a impulsar proyectos de desalación, embalses y reutilización de agua, y esperamos contar con la participación del sector privado.

El tercero es la conectividad a nivel país. El presupuesto de 15.000 millones de dólares nos permitirá avanzar principalmente en ella, complementado con la cartera de 12.000 millones de dólares del sistema de concesiones, que espero que llegue a 16.000 millones. Estamos fortaleciendo ese sistema, centrado en la vialidad, con cárceles y hospitales, y esperamos sumar desaladoras, embalses e incluso telecomunicaciones. Los data centers y la inteligencia artificial son un tsunami tecnológico: si no lo enfrentamos, nos pasará por encima, así que tenemos que aprender a surfearlo.

En ferrocarriles también hay desafíos importantes. En Santiago vivimos la mayor expansión de la historia del Metro, con cuatro nuevas líneas: estamos construyendo la Línea 7, avanzamos en la Línea 8 y en la línea al aeropuerto, y la Línea 9 está en estudio. También avanzamos en trenes suburbanos y regionales en sintonía con la expansión portuaria. Queremos crear un hub logístico con los corredores bioceánicos, en particular en el norte, que permitirán a Rondônia y Mato Grosso do Sul, en Brasil, a Paraguay y al norte de Argentina movilizar sus productos por puertos chilenos hacia el mercado asiático.

 

Chile se ha consolidado como uno de los principales centros digitales de América Latina gracias a su infraestructura de fibra óptica, las redes 5G y los cables submarinos, como el que conectará Chile con Australia. ¿Cómo contribuirán estas nuevas infraestructuras a posicionar a Chile como un hub digital regional y qué oportunidades pueden generar para la inversión y la innovación?

Chile es quizá el país de la OCDE que más ha avanzado en fibra óptica, con niveles de inversión que deben estar entre los más altos de la organización. El ámbito digital es la condición habilitante para el desarrollo de nuevas industrias y procesos. Hoy los datos son el equivalente al petróleo: hay que procesarlos para extraer todo su valor. Por eso son cada vez más necesarios los data centers y la transmisión de datos, siempre con ciberseguridad.

El cable Humboldt, que conectará Chile con Australia pasando por la Polinesia, ya tiene un 80% de avance. Esperamos convertirnos en un hub latinoamericano gracias a las condiciones regulatorias y la certeza jurídica que ofrecemos.

También avanzamos con fuerza en conectividad satelital. Starlink ya tiene una presencia importante y esperamos seguir avanzando con el proyecto Kuiper de Amazon y con la tecnología Direct to Device, que conecta directamente los teléfonos móviles con satélites de órbita baja.

 

Como Biministro de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones, ¿cuáles son sus principales prioridades para los próximos años y qué oportunidades considera más atractivas para las empresas españolas y europeas?

Este es el mejor momento para invertir en Chile en los últimos 40 años, porque se están dando todas las condiciones. Hace pocas semanas aprobamos la que quizá es la mayor reforma tributaria de Chile en cuatro décadas: por primera vez en 40 años logramos bajar impuestos, y el impuesto corporativo bajará gradualmente del 27% al 23%.

También estamos dando certeza a las inversiones y facilidades crediticias, lanzando una nueva ley de mercado de capitales y, junto con la Ley de Permisos Sectoriales, reduciendo una burocracia que se había ido complejizando con los años, en estrecha coordinación con el presidente Kast y todos los ministros. En estos primeros seis meses, la aprobación de proyectos de inversión ha sido récord: 33.000 millones de dólares.

El desafío es seguir impulsando la infraestructura con participación privada. Gracias a estas medidas —nuevas leyes, menos trámites y burocracia, incentivos a la inversión— no solo será más fácil invertir en los próximos años, sino que la economía crecerá y la inversión de las empresas tendrá un mayor retorno.

 

¿Qué objetivo le haría especial ilusión conseguir en los próximos seis meses?

Me gustaría recibir iniciativas de proyectos concretos y ayudar a que se concreten más rápidamente. Por ejemplo, proyectos de desalación para el norte, que sería extraordinario; nuevas concesiones de conectividad territorial mediante la colaboración público-privada, o la llegada de grandes empresas de data centers. También queremos avanzar en materia portuaria: vienen cinco licitaciones de terminales muy importantes, que además darán servicio a países vecinos como Brasil, Paraguay y Argentina.

 

Mensaje final para los lectores de Capital.

Este es el mejor momento en los últimos 40 años para invertir en Chile, porque hay un gobierno que está empujando con mucha fuerza, con mucha efectividad y convicción, cambios al sistema normativo, de forma que las inversiones se concreten más rápidamente.

La Ley de Reconstrucción del ministro Quiroz, con una reducción de impuestos muy significativa, la ley de permisos sectoriales y la aprobación histórica de proyectos son evidencia suficiente para los inversionistas. Y en el mediano y largo plazo estos efectos se multiplican: se podrá invertir más, mejor y más rápido, y esa inversión crecerá con mayor celeridad, generando más retornos para el inversionista y más beneficios sociales.

 

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.