Entrevista al Didier Olmedo, Embajador de Paraguay ante el MERCOSUR

Entrevista al Didier Olmedo, Embajador de Paraguay ante el MERCOSUR

 

Balance e integración. Al cerrar la Presidencia Pro Tempore paraguaya, ¿qué balance hace del estado actual de la integración del Mercosur y cuáles son, a su juicio, las prioridades estratégicas que el bloque debe sostener en 2026–2027, en particular en la agenda económico-comercial y de facilitación fronteriza que usted condujo este semestre?

Inicialmente, si hablamos del estado de la integración en el Mercosur y de las prioridades que venimos desarrollando este año, digamos que fuimos despertados muy temprano, en el mes de enero, en pleno verano de nuestra región, con más de 40 grados de calor en Paraguay. Se dieron cita los presidentes del Mercosur y las autoridades de la Unión Europea, y se firmó el Tratado de Asociación Mercosur–Unión Europea, junto con el Acuerdo Interino. Ese acontecimiento impulsó el desarrollo de algunas prioridades. En primer lugar, las vinculadas al relacionamiento externo del Mercosur. Apenas suscripto el tratado, a mediados de enero, tuvimos que trabajar en los países del Mercosur en una tarea muy importante con los parlamentos, que se encontraban en receso. Varios de ellos estaban en su receso de verano. Aun así, tuvimos que impulsar el trabajo con las comisiones especiales que seguían atendiendo los asuntos parlamentarios y, en tiempo récord, los países del Mercosur fueron aprobando el Acuerdo Interino. De esa forma, se permitió que, con la entrada en vigor para los cuatro países del Mercosur, pudiera establecerse una vigencia bilateral con la Unión Europea, principalmente en los aspectos económicos y comerciales.

Eso dio lugar también a una intensa actividad en materia de relacionamiento externo, porque el Mercosur, hasta hace poco, era acusado de no tener logros muy significativos en materia de negociaciones y acuerdos. Hoy, felizmente, estamos pasando por un buen momento. Hemos firmado un acuerdo con Singapur, que ya está vigente para Uruguay y Paraguay, por ejemplo. También hemos firmado el acuerdo con la EFTA, que ya se encuentra en proceso de ratificación por los parlamentos de nuestra región. Y, por supuesto, hemos firmado los acuerdos con la Unión Europea y los hemos puesto en vigor mediante todo este trabajo de apoyo con los parlamentos, el pasado 1.º de mayo.

También hemos dado importancia a las negociaciones en curso con Emiratos Árabes Unidos. Estamos concluyendo un acuerdo de libre comercio y, junto con estas buenas noticias derivadas del acuerdo con la Unión Europea, se reactivaron otros acuerdos que habían quedado detenidos a causa de la pandemia, como el acuerdo con Canadá.
También esperamos que, en ese sentido, hayan buenas noticias respecto a Corea, que eran procesos que habían empezado alrededor de 2018, más o menos, y que estaban demorados.

Y, por supuesto, una movida muy importante con Japón, con quienes empezamos ya los contactos formales y vamos a tener novedades importantes en esta cumbre, en la próxima cumbre. La cumbre de la próxima semana, el martes 30 de junio, es la cumbre de cierre del presente semestre de Presidencia Pro Témpore Paraguaya. Hay una lista importante de participantes en esa cumbre. Entonces, una prioridad impuesta, fue trabajar con mucho énfasis en esta temática del relacionamiento externo del Mercosur.
Tenemos también posibilidades de incrementar un acuerdo con India, un acuerdo de preferencias fijas. Estamos trabajando en la adhesión de Panamá al Mercosur. Tenemos en curso también completar el proceso de adhesión de Bolivia al Mercosur. Si bien el protocolo de adhesión ya está en vigor, estamos haciendo algunos ajustes técnicos para el cumplimiento de ciertos requisitos propios de la adhesión a nuestro bloque.

Hay movidas con respecto a Israel para profundizar en el Acuerdo de Libre Comercio que tenemos con Israel. Hay interés por parte de Centroamérica, por parte del Caribe, y, bueno, también hay algunas movidas sobre la posible incorporación al Mercosur de Guyana. Eso un poco respecto al relacionamiento externo. La firma de estos acuerdos de última generación, especialmente el acuerdo con la Unión Europea, impone una tarea muy importante en nuestro bloque de adecuación a los estándares que están establecidos en este acuerdo, recordando que hay disciplinas comerciales que hemos acordado con la Unión Europea que todavía no tienen un tratamiento Mercosur. Hay muchas disciplinas, tenemos que hacer una adecuación de nuestros entendimientos sobre ciertas disciplinas muy importantes en materia de comercio, y ver cómo también hacen un aggiornamiento institucional para atender las exigencias que surgen de este acuerdo. En el caso de Paraguay y de otros países de la región.

Los acuerdos internacionales, en la prelación de normas, están por encima de las leyes nacionales, por ejemplo, yo no tengo una ley específica en una materia; sin embargo, al asumir el compromiso con la Unión Europea, estoy tomando esa norma como mi referencia más importante. Entonces, es necesario un trabajo de adecuación. Asimismo, hay un trabajo impostergable con el sector privado para poder aprovechar las oportunidades que plantea este acuerdo.

En segundo término, bajando un poco a los temas propios de la integración regional, hemos dado énfasis a trabajos para adoptar medidas que permitan fluidez en los cruces fronterizos, un poco para darle reglas claras a las áreas de control integrado de fronteras que nosotros tenemos entre los países del Mercosur y que muchas veces lo que pasa en las fronteras desafía toda la buena voluntad que los gobiernos ponen respecto a la integración regional.
Estábamos impulsando medidas concretas, tomando como referencia muchos modelos. Por supuesto, el modelo europeo ha sido tenido en consideración, así como los acuerdos de facilitación de comercio, para agilizar ese cruce fronterizo.

Paraguay hace mucho énfasis en ese tema porque, como somos un país carente de litoral marítimo, para llegar a los puertos de transbordo hacia los mercados internacionales debemos sufrir penurias, sobrecostos en toda esta temática de cruces fronterizos, tránsito por terceros territorios y cosas por el estilo. Ahí ha habido un énfasis, digamos, con algunas decisiones importantes de la mano de la tecnología: rastreo satelital, información y documentación aduanera digitalizada.
Y luego, siguiendo la temática, hemos prestado mucha atención al pilar de superación de las asimetrías. Nosotros tenemos un fondo para la convergencia estructural del Mercosur, el FOCEM, que en su primera etapa aportó más de 1.000 millones de dólares a las economías menores del bloque.

Hoy se impone una renovación o un acuerdo para darle continuidad a este fondo estructural. Eso también surgió mirando los ejemplos de la Unión Europea con sus fondos estructurales, sus fondos para las regiones. En estas negociaciones estuvimos trabajando este semestre para definir el monto, el plazo, la modalidad de aportes, la modalidad de división de los beneficios y la incorporación de los nuevos miembros del Mercosur. Es decir, estuvimos trabajando en esa temática y, bueno, luego, por supuesto, siendo coherentes con toda esta exigencia que está presentando el nutrido frente de las negociaciones externas, hemos planteado también entre las prioridades fortalecer a la Secretaría del Mercosur, que es el principal órgano de apoyo a toda la estructura del Mercosur. Para estar preparados para las exigencias de este momento, para darnos aporte técnico, apoyo técnico a los trabajos que son necesarios. Porque, como pasa en el Mercosur, es un esquema muy intergubernamental y el peso de las responsabilidades cae mucho en las presidencias pro tempore y en las capacidades que tenemos los distintos países no son similares: algunos países tienen capacidades menores que otros, que son más grandes.Por eso Paraguay planteó esta propuesta de fortalecer el rol de la Secretaría del Mercosur, especialmente para el acompañamiento de los procesos de negociación. Entonces, ese es uno de los objetivos. Estamos trabajando también, como en Asunción tenemos al Tribunal Permanente de Revisión, que es nuestro órgano de solución de controversias, en darle un rol un poco más destacado, especialmente para acciones prejudiciales.

El Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur es un tribunal de segunda instancia y nosotros buscamos aprovechar toda su estructura, todas sus capacidades, para poder dar trabajos de apoyo a la solución de conflictos, especialmente en materia de conciliación, antes de que se inicien los litigios arbitrales o judiciales. Buscamos desarrollar en el ámbito de nuestro tribunal estas competencias. Y luego hemos buscado dar mayor protagonismo a las empresas. Hoy creo que lo más importante, y un ejemplo bien visible, es el de la Unión Europea. Como hay un trípode, un trípode virtuoso, como dicen, en el que las instituciones del Estado o las instituciones oficiales se ayudan unas a otras con un pilar empresarial y un pilar académico, hemos dado un destaque a la realización de un foro empresarial que viene haciendo el Mercosur. Es un ámbito donde el sector privado expresa sus inquietudes, sus propuestas, sus sugerencias. El Mercosur se nutre de estos temas para incorporarlos a su agenda de trabajo. En lo social, también de concertación política, y hemos atendido aspectos que hacen a la seguridad y a la justicia, un desafío permanente: la lucha contra los crímenes transnacionales, el narcotráfico. Entonces, eso exige un trabajo permanente a nivel de los países del Mercosur. Por supuesto, también hemos trabajado en aspectos que hacen a la dimensión social en el ámbito del Instituto Social del Mercosur. Y finalmente, en esta agenda del Foro de Consulta y Concertación Política, también anotamos unas acciones atendiendo situaciones que se nos han presentado respecto a la gestión de desastres naturales. Eso un poquitito fueron las líneas prioritarias del trabajo que hemos hecho. Generalmente, en el primer semestre se empieza la tarea, pero luego terminamos aprobándolas a final de año. No siempre estos temas culminan a mediados del año, al fin del semestre; se toman un año más. Generalmente, lo que empezamos en la Presidencia Pro Témpore Paraguaya culmina en el segundo semestre bajo Presidencia Pro Témpore Uruguaya, y así también ocurre en los años en que está primero Argentina y luego Brasil.

 

¿Usted cree que entonces el acuerdo Mercosur-Unión Europea es lo más importante que han conseguido en su Presidencia de Paraguay?

Bueno, la verdad que ha sido honroso culminar este proceso de más de 25 años, porque hay que recordar que, antes del inicio específico de la negociación que se dio en marzo del 2000, estuvimos trabajando en la preparación de estas negociaciones, montando toda una estructura institucional. Se había firmado en Madrid un Acuerdo de Cooperación Mercosur-Unión Europea el 15 de diciembre de 1995, que, digamos, es la estructura de base de las relaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, y también fue la plataforma para montar encima la negociación. Hubo un proceso previo en el que los países de la Unión Europea otorgaban mandato a la Comisión, en los términos de ese mandato, para las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea.

Eso fue un trabajo previo al inicio propiamente de lo que la gente recuerda como 26 años prácticamente de desarrollo de este proceso de integración. Es lo más importante por el hecho de que, bueno, estamos involucrados en este acuerdo 27 países de la Unión Europea y cuatro del Mercosur: son 31 países. Se repite con mucha frecuencia que tenemos un mercado de casi 800 millones de habitantes, de consumidores, juntas las dos regiones. Estamos más allá del 20% del PIB mundial, en la suma de nuestras dos regiones, y el área de comercio de la Unión Europea concentra probablemente a las economías que más consumen nuestros productos, nuestra oferta exportable.

Entonces, es un cúmulo de oportunidades y desafíos que plantea este acuerdo, con todos los montos involucrados, todos los porcentajes de comercio que están involucrados y las posibilidades, no solo de comercio, porque el Mercosur, con la Unión Europea, consigue un estándar, un brevet —es decir, un diploma— de estar a la altura de las grandes ligas. Ese “upgrading” del estatus del Mercosur con respecto a las normas del comercio mundial puede decirse que es uno de los principales logros de esta negociación.

Tener ese diploma permite, por un lado, atraer inversiones, porque se genera un lazo muy confiable, con reglas bien claras, con normas y estándares internacionales. El inversor europeo tiene un panorama bien claro de cuáles van a ser las reglas de juego eventualmente invirtiendo en el Mercosur. Y, por otro lado, tener esa calificación de que la región cumple los estándares de los acuerdos de última generación implica también facilitar el acceso a los mercados, especialmente a los países más exigentes. Eso es lo que podríamos decir, en líneas generales, con respecto a este acuerdo y al momento que genera: oportunidades y desafíos, por sobre todas las cosas.

 

Y hablando sobre el contexto donde este reportaje será publicado, como le comentaba antes, será de cara a la Cumbre de Madrid, la decimotercera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en noviembre de 2026. ¿Cómo puede converger la agenda del Mercosur con el espacio iberoamericano para reforzar el diálogo, la cooperación y las relaciones bilaterales entre ambas regiones?

Bueno, en primer lugar, hay que entender que el Mercosur no somos solo los cuatro o cinco Estados parte. Somos una comunidad integrada por Estados asociados: Chile, Perú, Ecuador y Colombia. Somos gran parte del entendimiento sudamericano y latinoamericano respecto a temas de la agenda del vínculo iberoamericano.
El Mercosur trabaja en temas que son afines, que son comunes, que probablemente se comparten en las agendas del espacio iberoamericano.

Y, con seguridad, esos trabajos están en línea, en perspectiva, con la próxima Cumbre de Madrid. Hay una base, hay una red que está en torno al Mercosur de trabajo en temas que son afines, como digo, a esa agenda iberoamericana. Por eso es que esta convergencia creo que es totalmente factible, porque son valores internacionalmente compartidos. Es lo que finalmente se desarrolla probablemente más detalladamente a nivel de las agrupaciones subregionales, pero convergen, confluyen a un temario común que compartimos los Estados iberoamericanos.

 

Y, a nivel España, que es donde saldrá publicado el reportaje, ¿qué oportunidades ve para los empresarios españoles?

España ha sido nuestro interfaz con la Unión Europea de manera permanente. A mí me tocó trabajar seis años en Bruselas al inicio de esta negociación y he sido testigo presencial de todo el apoyo, toda la prioridad que España ha tenido con nuestra región, con Latinoamérica en general y con el Mercosur en particular, para ese acercamiento biregional Unión Europea-Mercosur, Iberoamérica-Latinoamérica. España ha sido un eje principal. Eso se demuestra también en el esquema de las inversiones europeas en América Latina. España ya tiene un camino recorrido, ya conoce nuestros mercados, ya conoce nuestras realidades económicas y hoy tendrá reglas más claras. Los empresarios españoles tendrán reglas más alineadas con el estándar al cual ellos están acostumbrados en la Unión Europea para hacer sus actividades económicas y productivas en el Mercosur.

Cuando nosotros iniciábamos la negociación con la Unión Europea, teníamos también la Ronda de Doha, la Ronda para el Desarrollo de la OMC. Estábamos negociando el Área de Libre Comercio con Estados Unidos, el ALCA. Entonces, nosotros mirábamos también, porque hicimos una radiografía de los intercambios, y veíamos que el aspecto comercial tendría que haber sido resultado de una cadena. Establecer reglas claras para que las empresas europeas se radiquen en el Mercosur, empiecen a producir y sus productos puedan tener comercio en el mercado de la Unión Europea.

En primer lugar, estaba establecer esas bases, dar condiciones propicias para las inversiones y, como consecuencia, estaba el comercio.
Acordémonos de que la desgravación va a ser gradual. El Mercosur podrá desgravar su entrada a la Unión Europea en 10 años, y la Unión Europea tendrá 15 años para tener desgravado el acceso a los países del Mercosur.

Hay un cúmulo de posibilidades que se dan. Y está el factor histórico, el factor cultural, el factor lingüístico, que hace que los españoles puedan sentirse en casa en la región del Mercosur. La mayoría de nuestras empresas, de nuestras industrias, son una proyección de Europa. Fueron nuestros abuelos y bisabuelos venidos de Europa quienes llegaron a nuestra región y empezaron a desarrollar industrias, a producir artículos en base al conocimiento que traían.

 

Como comentábamos ahora, a partir de julio va a ser Uruguay el país encargado de la Presidencia del Mercosur. ¿Qué le transmite usted a su sucesor? ¿Qué mensaje le gustaría trasladarle?

Generalmente hay un entendimiento tácito en el desarrollo de las agendas. Si bien cada Presidencia, el ejercicio de la Presidencia del Mercosur, fue una honra y un compromiso, también es un momento en que, además de atender las cuestiones de la agenda propia del Mercosur, que se desarrolla generalmente en cinco pilares —el económico-comercial, el jurídico-institucional, el relacionamiento externo y el tratamiento de las asimetrías—, se deben considerar otros aspectos importantes.
El tratamiento de las asimetrías es un elemento importante en todo proceso de integración, porque si hay socios menores, los socios menores tienen dificultades tanto para asumir compromisos como para aprovechar oportunidades.

El ejemplo de la Unión Europea es bien claro sobre cómo se trató a las economías menores con algún tratamiento diferenciado.
Creo que esos ámbitos y esos temas continuarán siendo propios de la agenda. Repito: cada semestre, el país que ejerce la Presidencia tiene un momento para incorporar en la agenda del Mercosur algunos temas de interés, pero estas prioridades se fijan de común acuerdo entre los Estados parte. No es solamente una imposición del país que ejerce la Presidencia. Existe la oportunidad para que cada uno pueda incorporar, como en el caso que mencionaba, los aspectos de frontera, el relacionamiento externo, la superación de las asimetrías, los temas prioritarios desde la perspectiva paraguaya. Uruguay, por supuesto, también es uno de los socios menores, igual que Paraguay, en el Mercosur. Vivimos las mismas problemáticas muchas veces, entonces seguramente tendrán también alguna coincidencia con los elementos prioritarios identificados para ese semestre. Pero, repito, esa será una decisión respecto de lo que proponga Uruguay.

 

¿Ya se sabe el nombre del futuro presidente del Mercosur en Uruguay?

Si se tratara de una colega, la embajadora de Uruguay ante ALADI-Mercosur, la embajadora Jimena Hernández. Ella va a ser acá en Montevideo nuestra presidenta. Acá rotamos en los trabajos de esta Comisión de Representantes Permanentes que residimos en Montevideo. Están los embajadores de Argentina, de Uruguay, de Bolivia -una representación que se está incorporando-, de Brasil y de Paraguay. Y en esa rotación, quien me va a suceder en este ejercicio de la Presidencia va a ser la embajadora Jimena Hernández. No obstante, tenemos todos los países una coordinación nacional, y eso depende del ordenamiento interno de cada país, porque el Mercosur es un marco intergubernamental.

La representación del Mercosur durante el semestre corresponde al país que ejerce la Presidencia Pro Témpore. Por Uruguay, nuestro presidente va a ser el presidente Yamandú Orsi, el canciller Mario Lubetkin, la embajadora Paola Repetto, que es la coordinadora nacional del Mercosur, y la embajadora Gimena Hernández, que es la representante permanente de Uruguay ante ALADI-Mercosur. Ellos serán nuestras autoridades.

 

¿Y cuál sería su mensaje final para los lectores de este reportaje, señor Olmedo, por favor?

El gran marco de oportunidades que plantea este espacio ampliado. Estamos hablando de cerca de 10.000 productos. Estamos hablando de un mercado de casi 800 millones de habitantes, de consumidores. Esas reglas claras de última generación, y no solo comerciales, porque tenemos entendimientos en materia sociolaboral, en materia ambiental, en materia de género, todos los elementos innovadores.

Está el comercio de servicios, están las compras públicas, está la propiedad intelectual. En materia de propiedad intelectual, en ningún otro acuerdo la Unión Europea obtuvo tanto reconocimiento de, por ejemplo, las indicaciones geográficas. Las indicaciones geográficas son muy importantes para los productos europeos: los quesos, el champagne, los productos cárnicos, los vinos, los aceites.

Otro elemento que es muy importante es que muy pocas veces el Mercosur trató de desmentir versiones que han surgido en Europa de que la agricultura del Mercosur amenaza a la agricultura europea. En primer lugar, el Mercosur no ha cuestionado ninguna letra de la política agrícola comunitaria ni del sistema de apoyo a los productores agrícolas en Europa. Y yo veo más bien un marco de complementariedad, incluso por razones estacionales. Cuando en Europa es invierno, en nuestra región es verano; cuando nosotros cultivamos, ustedes cosechan; cuando nosotros cosechamos, ustedes cultivan. Hay mucha complementariedad y hay un ejemplo muy notable. La Unión Europea se cuidó muchísimo en el capítulo agrícola, a tal punto de que los principales productos de nuestra oferta exportable con potencial ofensivo, digamos, están limitados por cuotas, por cupos. Nosotros hablamos de un 90 y tantos por ciento de comercio libre, pero en un porcentaje muy alto de la oferta agrícola del Mercosur tenemos un marco establecido por cuotas.

Hay una referencia para la carne vacuna, que siempre se suele mencionar como un competidor importante con la producción europea. Hemos obtenido un cupo anual de 99.000 toneladas carcasa, es decir, carne con hueso. Sacamos el hueso, quedan aproximadamente 66.000 toneladas anuales. Si dividimos esas 66.000 toneladas anuales por los 550 millones de habitantes de la Unión Europea, el resultado es apenas un poco más de 100 gramos por habitante por año. Esa es una cuestión que nunca se publicó. Es elemental: divida usted 66.000 toneladas, que serían 66 millones de kilos, por 550 millones de habitantes aproximadamente de la Unión Europea, y verá el resultado. Son apenas 100 gramos, un poco más de 100 gramos por habitante, por año.

Ese es el mensaje, diríamos: que hay un alto grado de complementariedad y de beneficios compartidos. El Mercosur y América Latina son una proyección de Europa. Compartimos valores comunes que probablemente no son los mismos con otras regiones del mundo. Nosotros somos, en muchos casos, nietos y bisnietos de inmigrantes europeos, compartimos la misma cultura. Este es más un esquema de complementariedad y de oportunidades para beneficios compartidos. Europa tendrá su beneficio; los operadores del Mercosur tendrán su beneficio. Europa aportará, España aportará lo que sabe, y el Mercosur también aportará lo que tiene. Saldrá un producto que podrá ser competitivo en todos los mercados mundiales. Por eso veo yo un signo positivo por todos lados.

 

 

 

 

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